martes, 20 de agosto de 2013

Pobre Ocírroe



Pobre Ocírroe.
Bella fibra caballar
y dulce torso femenino.
Malinterpretaron los dioses sus presagios
cual jactancia adivinatoria.

¿Para qué, si no, emplear
la herencia paterna?

Engolfados en las envidias celestes
no previnieron al centauro Quirón
de la flecha de Heracles.
Así su padre inmortal sucumbió,
enviudando la ninfa Cariclo,
su madre.

¡Ay!, aquel lozano galopar
por entre los umbríos bosques
deleite de los héroes
que quisieron cabalgarla.

Hoy ya solo pace
desfibrada y enclenque
yegua roñosa.
Y a lo sumo
a algún viejo percherón
deleita.


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