Medea
empleó diestramente
los hechizos
y declamó ritualmente
los conjuros
para allanar el camino a Jasón
su secreto amado.
En contra de su padre
el rey Eetes
y de toda la
Cólquide en suma
las pruebas endiabladas:
hacer frente a la furia de los toros
de soplo flamígero
y a la suicida tropa de soldados–esqueleto
hijos de la tierra
desarregló
para que él venciera.
Y por último,
a la horrible serpiente centinela,
de puntiagudas escamas y triple lengua,
entrecerró los párpados y sumió en sueños
para que el vellocino de oro
del árbol alcanzara.
Exquisito embrujo
de amor
el de esta maga sabia y legendaria
que destina a bien sus facultades
logrando para su recatado sentimiento
el dulce premio.
No como Circe
impúdica y embaucadora
que desquició a Ulises.
Ya en Yolcos
traída por los Argonautas
asumió la ingrata tarea,
sin comprometer a Jasón,
de dar muerte al soberbio Pelias
el usurpador tío
dándole falaces jugos rejuvenecedores
que a la sazón lo desangraron.
No pudo renunciar a sus ardides
mas, asumiendo la carga
de sus tretas viles,
el camino al legítimo rey
despejó
perdiéndose ella.
Medea
la de ojos hipnóticos y tenues cejas
la de pelo abundante y arremolinado
la del carro de alados dragones
la de voz sutil y embaucadora
majestad de las magas
compendio de sortilegios
enciclopedia de pócimas
la bruja de mis sueños
mi preferida.
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| Episodio Jason y Medea. John Downman |

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