El pastor Dafnis,
hijo de Hermes,
fiel a Cloe,
quedó embriagado y
poseído
por la hija del rey de
Sicilia
y,
rota su promesa de
fidelidad
quedó ciego.
En los cielos
el padre,
apenas le ayudó
haciendo brotar un pozo
de agua
en el lugar del
sucedido.
Y él
deambulando de por vida
a tientas
por llanuras y montañas
apenas consolándose con
el soplar
de una flauta
acabó tropezando
y cayendo por un
precipicio.

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