Fueron hospitalarios con el dios
no negándole atención y acogimiento
aunque a su puerta llamara disfrazado.
Filemón y Baucis
invitaron a Zeus
y le sirvieron un sustento
por lo cual serían salvados
del agua que, rebasando
el río Aqueloo,
inundaría su pueblo.
Y les sería otorgado
el honor
de servir juntos su templo.
Hasta el día de la muerte
que a la par les ocurrió,
para no contrariar su amor
y no sufrir
el uno sin el otro
o el otro sin el uno.
En árboles se convirtieron,
entreverando sus raíces y sus hojas.


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